La ética profesional ha sido un aspecto
bastante criticado en Colombia en los últimos años, porque cuando se miran
casos como el de los Nule, Odebretch o Hidrotuango podemos entender que está llamada ética ha sido
bastante permeada por un factor económico. Podríamos preguntarnos a diario
cuánto el ser humano está dispuesto a dar o a quitarse por favorecer su
bienestar económico, cuanto esté está dispuesto a exponer su vida y la vida de
otros con tal de conseguir lo que desea. A un gran filósofo como Maquiavelo le
debemos la llamada frase " el fin justifica los medios" y parece que
esto ha sido el pilar de muchos profesionales encargados de las grandes obras
de nuestro país.
Entre esos grandes profesionales, podemos traer a colación
perfectamente a los ingenieros, quienes son parte importante de lo que pasa
actualmente en Colombia, pues estos como profesión tienen el deber de brindar
soluciones óptimas y eficaces a problemáticas existentes que brinden mejor
calidad de vida a una comunidad, pero claro, nada de lo anterior ocurriría si
este ingeniero no fue formado con los suficientes valores y no conserva una
conciencia ética que le permita tomar decisiones acertadas que lo conduzcan a
un camino de paz y tranquilidad y no a uno de lujos malos habidos y de
persecución, porque como bien se dice, lo que se hace aquí en la tierra, de
alguna manera algún día se paga.
Ahora bien en cierta manera los
ingenieros han sido los grandes protagonistas de los casos más grandes de
corrupción en Colombia. Es difícil entender por qué ocurre esto, ¿Será que la
profesión está siendo mal pagada? ¿Será que la ética impartida en las
universidades si está cumpliendo con los requisitos que permitan que sus
estudiantes graduando entienda a medida que hacer y qué no? ¿La educación en
valores desde las casas no está siendo la mejor? Son muchos factores para bien
entender porque pasa esto pero lo que sí se puede asumir es que dichos hechos están
consumiendo las vidas de muchas personas y acabando con la paz de otras, ahora
existen edificaciones con bases incorrectas, no se hacen los estudios de suelos
respectivos, se accede de manera ilícita a la información electrónica de
cualquier persona, y parece ser que el país se está exponiendo a una nueva era
delincuencial encabezada por el gran conocimiento de los ingenieros.
Pareciera a veces que los grandes
problemas de matemáticas que se resuelven durante la universidad o los
ejercicios de Química quedan aún lado cuando el signo pesos habla y hay que
actuar como eso hable. Es raro como tanto conocimiento puede ser utilizado para
tan malos fines solo por el capricho de algunos de no realizar las cosas como
deben ser, ¿en realidad los ingenieros aman lo que hacen?, ¿en realidad se
sienten en capacidad de brindar soluciones óptimas a una comunidad sin agravar
los daños?
Existe una institución antes muy privada
ahora ya perteneciente un poco más al Estado colombiano encargada de generar
las matrículas profesionales a los ingenieros para que practiquen el ejercicio
de la ingeniería en el mercado laboral, esta empresa también está encargada de
sancionar y suprimir la matrículas de ingenieros que no estén cumpliendo con
los artículos estipulados en el código de ética y por lo tanto estén realizando
malas prácticas que no estén dando garantías de confiabilidad y cumpliendo con
su responsabilidad social.
Esta empresa tiene como nombre COPNIA y en sus siglas significa Consejo Profesional Nacional de Ingeniería.
Pero nos podríamos preguntar si existe una empresa como está, y se encarga de
lo que se encarga, porque están ocurriendo casos de malas prácticas
ingenieriles en Colombia, y se podría llegar a nuevos interrogantes como si
¿Será que está empresa conoce si el nuevo profesional tiene los conocimientos
éticos suficientes en cuanto a legalidad para ejecutar funciones en Colombia?
¿Será que se tiene en cuenta esto o solo se deduce o se infiere que el
profesional lo conoce y por eso se expide su matrícula profesional? Los
procesos de matrícula no se están llevando en la mejor manera y como esto no se
está haciendo bien entonces por tal motivo pasa lo que pasa, a veces se puede
llegar a pensar que la responsabilidad social que tanto exige el COPNIA no se da ni en sus mismas
instalaciones y esto puede generar la cadena general de corrupción vista en los
últimos años en el país.
En conclusión, es necesario entender que
los casos de ética profesional que tocan a los ingenieros son cada vez mayor en
Colombia, y aunque exista una institución que realice veeduría de esto, no está
siendo suficiente ni siquiera para prevenir o evitar la muerte de personas
inocentes, la veeduría no solo debe hacerse en la vida profesional, también
debe hacerse desde la universidad, el COPNIA debe estar en la capacidad de
realizar acompañamiento a las universidades para ver si la ética que éstas
imparten cumplen con los lineamientos del código de ética, además se debe mirar
con ojo clínico las bases éticas que tiene una persona antes de expedir una
matrícula profesional, no es posible que cualquier persona con un diploma de “x”
procedencia pueda realizar el ejercicio de la ingeniería sin ningún control.
Los ingenieros deben tener
responsabilidad social, deben ser optimizadores de recursos, deben dar
soluciones eficientes y velar por el beneficio de la comunidad, pero lo más
importante es que, éstos deben amar lo que hacen, si estos tienen un
sentimiento fuerte por lo que hacen nunca van a ser permeados ni tentados por
propuestas ilícitas. El amor es una gran fuerza contra el odio y la mala
conciencia, es hora ya de empezar a pensar que la ingeniería es una gran
profesión y merece el respeto de todos, hasta de los que la ejercen, los ingenieros tienen el funcionamiento de un
país a cuestas y luchan todos los días por el beneficio del mismo en un alto
nivel.
Por: Adrian Andres Landazuri Rivas
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